jueves, 5 de octubre de 2017

La harinera Las Navas: un museo de historias.

La harinera Las Navas: un museo de historias, tiene su orígen en un proyecto académico, conformando la parte teórica de mi Trabajo de Fin de Master en Museos: Educación y Comunicación, por la Universidad de Zaragoza.
   Ya desde los comienzos, cursando el Grado en Bellas Artes, el espacio expositivo se perfiló para mí como un elemento de interés esencial a través del cuál poder comunicar artística y didácticamente, pero de un modo especial emocionalmente, en algo que ya entonces di en nombrar como "el espacio sensitivo", describiéndolo en aquellas etapas inciales como un conjunto de circunstancias capaces de generar entre todas ellas un espacio sensible en el que tenían cabida los sentimientos, además de las sensaciones.
   Todas aquellas intuiciones se han ido consolidando en el tiempo a través del estudio y de diferentes trabajos, materializándose en esta exposición "sensitiva" titulada La harinera Las Navas: un museo de historias.
   «La práctica de la exposición es ante todo un recorrido, es decir una práctica del cuerpo en el espacio; las características del lugar, la dialéctica de lo lleno y lo vacío, de lo sombrío y lo claro, lo exterior y lo interior, de lo cerrado y lo abierto, inciden directamente sobre la percepción misma de eso que se está mostrando». (Barbier-Bouvet, 1983:13)
   El planteamiento de la exposición toma como punto de partida una antigua fábrica de harinas en el municipio de La Puebla de Alfindén, en la provincia de Zaragoza que sirve para contextualizar un tiempo y un espacio relativo a la generación anterior a la nuestra, un lugar simbólico y emblemático en el pueblo que no sólo representa a aquella época de transición de la España agrícola a la industrial, en la primera mitad del siglo XX, equiparable a cualquiera otra localidad española en la misma época: el edificio en sí es una pieza de arqueología industrial tipícamente aragonesa para ese tipo de fabricación, en el que se procesaba el trigo en harina y en el que se habitaba, en las dos viviendas que formaban parte de un mismo edificio con la fábrica.

Foto: Columna Villarrolla. s/f




   La harinera actualmente se encuentra en estado de ruina de un modo prácticamente irrecuperable, ofreciendo una imagen de su propia decadencia sobre la que cabría mucho sobre lo que reflexionar, pues este conjunto de edificios quizá hubiese podido rescatado y recuperado para nuevos usos e incluso, quizás, ser catalogado como un BIC, debido a las características de su tipología arquitectónica e industrial.




Fotos: Mercedes Bueno Aladrén. 2017.

  Así las cosas, la exposición La harinera Las Navas: un museo de historias toma como punto de partida la historia esa antigua fábrica de harinas citada, para contextualizar un tiempo y un espacio determinados en tanto que actuó como un auténtico eje vertebrador de la zona, primera y única empresa en el municipio a comienzos del siglo XX, molturando el trigo de los vecinos, recogiendo una parte proporcional en harina que, llevada a uno de los dos hornos del pueblo, era transformada en pan, tostada para la papilla para los bebés, para hacer farinetas, etc., esto es, múltiples historias que conforman el eje central de este hipotético museo de historias: la de La Puebla de Alfindén, de la harinera Las Navas, la del trigo al pan, la de sus gentes y protagonistas, etc.


   Las historias más importantes, sin duda, son las de las personas que, sin apenas formación supieron construir-se como personas y como sociedad en base a unos valores, narrándolas y reproducidas en audiovisuales, ponen de manifiesto el determinismo y fortaleza emocional de aquellos, construyendo una identidad que conforma nuestra historia reciente. A través de ellas se presenta ante la sociedad actual unos modelos de relación y comunicación de gran valor que brindan al visitante y espectador, la oportunidad de aprender de una sabiduría o cultura que no está escrita en los libros y que se encuentra en vías de extinción.

Porque ¿Nos podemos permitir olvidar nuestro pasado, que es el patrimonio cultural de esta sociedad?

   Esta exposición de La harinera Las Navas: un museo de historias, ha sido instalada, en primera instancia, en un lugar que también posee mucha historia: el Centro de Educación de Personas Adultas Alfindén, que fue un antiguo cuartel de la Guardia Civil, en la actualidad recuperado para la cultura, y que en absoluto está preparado para la realización de exposiciones, un aspecto que genera un reto añadido al proyecto cuyo propósito de demostrar que es posible transformar en sensitivo, cualquier espacio.


   Otro aspecto tenido en cuenta museográficamente ha sido la necesidad de la intervención sensorial, de todos los sentidos, en la experiencia estética: vista, gusto, oído, tacto y olfato.

La exposición está conformada por los siguientes apartados:

* Exposición fotográfica: "El tiempo pasado y presente, de la fábrica de harinas Las Navas".

   

* Performance "Lo moliné": acción artística que representa una tertulia entre amigos y vecinos que comparten presencialmente tiempo y espacio.


* Proyección de audiovisuales con personas coetáneas a la actividad fabril de la fábrica de harinas: "Las historias del museo de historias Las Navas".

      

* Colección de útiles de la época: tinaja, cañizo, máquina de enlatar conservas, báscula de cereal, un doble, ralladores de panizo, etc.

            

* Cinco paneles didácticos: La historia de La Puebla de Alfindén, etc.)

   
* Creación de interactivos con el visitante: una artesa con harina, masa de pan para tocar, olor a pan caliente, farinetas para degustar, unos frascos de cristal de conserva, para que los visitantes metan en ellos sus historias.

    
* Apertura de un canal en la red social Twitter titulado "Museo de historias".

* Visitas guiadas realizadas por mí, como educadora de museos, para todos los públicos, desde infantil, hasta tercera edad.

* Talleres didácticos con los niños de los colegios de La Puebla de Alfindén.



* Estudio de públicos para evaluar la percepción sensitiva del público visitante a la exposición.


   Todos estos elementos conforman el sistema de relaciones que interactúan entre sí en torno a un mismo discurso conformando "el espacio sensitivo" aludido al principio, siéndolo también de sensaciones, de emociones, de comunicación, de educación, de arte y de conocimiento, recreando las posibilidades del nuevo modelo de museo sensitivo que propongo como innovación.
   Finalmente necesitaba constatar si los objetivos museológicos y museográficos que me había propuesto en el diseño y realización de la exposición eran percibidos y apreciados por el público visitante. El modo de averiguarlo ha sido a través de un Estudio de Públicos, con cuestiones cerradas y otras abiertas, siendo estas últimas las que proporcionan la información subjetiva o percepción personal.
   Una de las cuestiones propone esta interrogante: ¿Cómo ha sido su impresión al visitar la exposición? Prácticamente la totalidad han respondido que "Muy satisfactoria". Otra de las cuestiones consulta: ¿Porqué recomendaría la visita a la exposición de La Harinera Las Navas, un museo de historias? Son respuestas de carácter emocional del tipo "satisfacción", "ternura", "curiosidad", "nostalgia". En otra consulta: ¿Puede decirnos en dos palabras qué ha experimentado o sentido al visitar la exposición de La Harinera...? Las respuestas continúan involucrando a los sentimientos personales, "enriquecimiento", "sentimiento", "melancolía".

    
Instalación 'Panes con apellidis".





Instalación "Conserva tu historia en el museo de historias".

Poemas, narraciones, cuentos y leyendas sobre la harina, el pan, el panadero versus panadera...

   En conclusión, la exposición ha sido visitada en quince días por 564 personas del mismo pueblo y de otros del entorno, que han manifiestan haber experimentado sensaciones inusuales en una exposición, expresan satisfacción y que han aprendido cosas que desconocían.
   Estas apreciaciones vienen a validar el objetivo de la exposición: sí es posible generar espacios culturales sensitivos, interesantes y atractivos para un público que, habitualmente, no visita los museos.
   Así es como finalmente puedo afirmar, porque así lo he demostrado que el espacio sensitivo es un recurso museológico de comunicación y educación muy eficaz.









jueves, 2 de febrero de 2017

Artículo. Título "Venus: de Teotihuacán a Teruel". Un triángulo espacial de afectos entre el cielo y la tierra.


Venus: de Teotihuacán a Teruel.

Teotihuacán (México) y Teruel (España) son de esos lugares que poseen magia, además de arte e historia: Son de esa especie de sitios en los que, sin que se sepa muy bien por qué, se intuye que son especiales, distintos de los demás, quizá sea porque en ellos uno se siente divinamente o, como se diría coloquialmente, aquí se está como dios. Trataré de profundizar en esas cualidades que poseen determinados espacios capaces de provocar ése bien estar a los individuos que los transitan o habitan, experimentando en ellos sensaciones de equilibrio, de armonía, de conocimiento, de disfrute e incluso, quizás, de felicidad. El propósito consiste en comprobar que el espacio sensitivo es algo más que una utopía.
Tomo como punto de referencia a Teotihuacán y a Teruel. Salvando el tiempo y la distancia, ¿qué las une para argumentar que ambos son espacios sensitivos que, bajo mi percepción, ambas ciudades poseen? Trataré de aproximarles a ellas con la, casi inocencia, del inmenso público que anualmente las visita, con el deseo de averiguar e incluso de comprobar, si la emoción que en ellas se experimenta, guarda relación con el "in crescendo" de esa atracción que ejercen sobre los individuos.
Tanto Teotihuacán como Teruel  son antiguos lugares, ambas envueltas en tierra de color rojo. Ya desde sus orígenes fueron señaladas por leyendas mitológicas como enclaves privilegiados, incitando a interrogarse sobre los motivos que pudieron estimular a sus primeros pobladores para elegirlas como nuevos asentamientos, qué cualidades tenían para hacerles abandonar sus poblados anteriores y establecerse en estos otros de forma permanente.
La fundación de las ciudades y su mitología
Respecto a la elección del territorio, tal y como apunta el profesor Corral, las condiciones naturales tienen su importancia, aunque no toda: "No cabe duda que las condiciones naturales tienen una influencia muy relevante, sobre todo en las sociedades preindustriales, pero no pueden achararse a ellas todas las causas de la existencia de una determinada formación social"[1]. La religiosidad y el militarismo son otros aspectos que también debieron de pesar en la toma de decisiones.
El misterio es otro más de los alicientes de Teotihuacán, así que "sus orígenes son todavía objeto de investigación entre los especialistas. Alrededor del inicio de la era cristiana era una aldea que cobraba importancia... se desconoce cuál era la identidad étnica de los primeros habitantes"[2]. De Teruel, Miguel Cortés sostiene que la ciudad fue fundada por los fenicios[3], hipótesis sustentada en el hallazgo de monedas celtíberas en los contornos de Turba[4] o Teruel. Otra reseña posterior da cuenta de que fueron las huestes de Alfonso II las que propusieron la conveniencia de fundar en el lugar el asentamiento de una villa para reforzar la frontera.
Teotihuacán guarda todavía muchos de sus secretos, entre ellos el de su propio nombre. Su mismo topónimo, Teotihuacán[5], es de origen es náhuatl y fue utilizado posteriormente por los mexicas para identificarla y quiere decir: "lugar donde los hombres se convierten en dioses[6], lugar donde se hicieron los dioses, ciudad de los dioses". Esta interpretación está relacionada con la "Leyenda de los Soles", un conocido mito que ubica en esta ciudad la creación del Quinto Sol". Según la doctora Beatriz de la Fuente, se evidencia nada menos que una relación cosmogónica, en tanto que Teotihuacán "nace ordenada por Las Pléyades, el Sol y Venus[7]".
Estas interpretaciones, bajo mi punto de vista, ya aportan  algo a la idea sobre las peculiaridades de este lugar que relaciona su enclave bajo parámetros estelares, reflejándolos en el plano terrestre. La estrella Venus se configura como uno de los elementos icónicos y simbólicos de la ciudad coincidente con Teruel, como ya se ha citado anteriormente, apareciendo su imagen en unas monedas de la época celtíbera en las que se veía a un animal mitológico el "...buey arrodillado, en ademán de recibir las divinas influencias de la diosa Venus representada en el lucero..."[8].  En la actualidad se la representa entre las astas de un toro en lugar del buey.
Sobre la estrella Venus en Teotihuacán Manuel Gamio[9] la relaciona con Quetzalcóatl, en La Ciudadela: "la serpiente emplumada rodeada de caracoles marinos" y es que "al ponerse Venus en las movientes aguas del Pacífico, su reflejo semejaba una serpiente de escamas y plumas brillantes: de ahí deviene su nombre de Quetzal-cóatl". Las advocaciones de esta deidad tutelar mesoamericana sugieren su vinculación con la guerra[10]. En Teruel, según relata Cortés y López, Venus era adorada en toda Iberia "bajo la imagen de una estrella... como diosa protectora de la generación y propagación y aumento de los ganados figurados en el buey; y con ponerlos sobre la cabeza, querían decir que los ponían debajo de su influencia benigna, para que los multiplicase y procrease... era considerada como diosa Androgina ó que reunía los dos sexos. Como hombre ó varón era llamada Hespero, que es estrella de la tarde, ó Lucifero que lo era de la mañana... que es la que amanece antes que el sol, y forma el tránsito entre las tinieblas y la luz, y así se llama luz dudosa, ó entre dos luces, ó crepúsculo."[11]
La orientación geográfica de las ciudades de Teotihuacán y Teruel es noreste; instaladas sobre altiplanicies, la una en el altiplano central de México, la otra en el Sistema Ibérico meridional.  La primera está limitada por los cerros Gordo, Malinalco y Colorado. La segunda, por la sierra del Pobo con el valle alto del Alfambra. Ambas son cruce geoestratégico de caminos. Cruzadas por ríos: el San Juan, el San Lorenzo y el Huixulco (en el valle de Teotihuacán), mientras por Teruel discurren el Alfambra, el Guadalaviar, que desembocan en el Jiloca y en el Turia. Estas peculiaridades, ¿coincidencias?, definen a su vez una serie de afinidades productivo-agrarias: "Las condiciones del suelo determinan la producción y ésta las costumbres, de donde pueblos que habitan territorio de análogas condiciones de clima, relieve y constitución geográfica sean análogos por sus vidas"[12]. Ambas ciudades gozan de la protección de la Unesco al haber sido declaradas Patrimonio de la Humanidad, poseyendo un patrimonio monumental exceptional, la una arqueológico y la otra de arte mudéjar.
¿Son espacios sensitivos Teotihuacán y Teruel? En principio todo parece apuntar a que así sea. A la serie de características que hemos ido apuntanado, al despliegue que exhiben de la creación cultural y artística de sus entornos, habría que añadir que en esos hábitats se experimenta una comunicación cognitiva entre el lugar y las emociones del individuo.
Esta reacción es explicada por el psicoanalista Jacques Lacan, influenciado por los ligigüístas Ferdiand de Saussure y Roman Jakobson, observó también que el inconsciente opera con reglas análogas a las del lenguaje...
Yendo un poco más lejos, nos atrae la propuesta planteada de Lacan cuando afirma que nos movemos entr lo real, lo imaginario y lo simbólico (13): el mundo, además de ser lo que es, también es el cómo lo imaginamos y a partir de ahí, qué es lo que proyectamos. Imaginar y proyectar emocional y afectivamente es lo que hacemos cuando estamos o recordamos tanto a Teotihuacán como a Teruel, surgiendo este sentimiento de un modo natural, sin artificio de ninguna clase.
Respecto a la utilización del espacio como medio de counicación, es una realidad que ya fue apuntada por el catedrático de la Facultad de Bellas Artes de Valencia (España), David Pérez, en su conferencia En tierra de nadie, límite y limitaciones dle espacio expositivo (14):"... es el espacio el que ya está determinando una serie de contenidos que son los que influyen..." en nuestro ánimo, por cierto, de un modo expandido, a uno y otro lado del oceáno Pacífico.
Los espacios son unos entes sensibles que comunican, aunque lo que de verdad importa es lo el visitante pueda llegar a sentir en ellos. Y en los espacios de Teotihuacán y Teruel, ya sea al aire libre o en sus museos, se experimentan sensaciones de historia, de arte, de cultura, de identidad, de "bienestancia"...
Les sugiero que, si es posible, los visiten, pongan a trabajar al resto de los sentidos que portan en el cuerpo además del de la vista o, mejor aún, cierren los ojos y sientan los sonidos, el olor del ambiente, denle permiso al tacto, abran los poros de su piel, la mente y el corazón, déjense llevar por todo cuanto les rodee. Esta una receta fácil, segura, económica y multiuso para sentir emociones increíbles, ya sea en una zona arqueológica como la de Teotihuacán o el arte mudéjar en Teruel.
En ambos lugares, en sus espacios, les garantizo que es posible sentir de un modo muy especial la experiencia del arte, de la arqueología o de un amanecer.
Mercedes Bueno Aladrén
Graduada en Bellas Artes
8 de diciembre de 2016




[1] Corral, J.L. (1984). El origen de las comunidades medievales aragonesas. Aragón en el Edad Media. Págs. 67-94.
[2] Wikipedia. (2016). Teotihuacán. https://es.wikipedia.org/wiki/Teotihuacán. [2016, 3 de noviembre].
[3] Cortes y López, M. (1836). Diccionario geográfico-histórico de la España antigua tarraconense, bética y lusitana con la correspondencia de sus regiones, ciudades, etc., á las conocidas en nuestros días. Tomo III. Imprenta Real. Madrid. Pág. 441.
[4] Ídem. Pág. 440.
[5] tē0- 'dios', tiā (causativo), -hua (voz pasiva, -cān 'lugar (en el que transcurre una acción)'.
[6] Reed, A. (1972). El remoto pasado de México. Editorial Diana. México.
[7] Sabau, M.L., Sáenz, M.O. (1994).  Mexico en el mundo de las colecciones de arte. Mesoamerica I. UNAM. México. Pág. 76.
[8] Casado, D. (2016).  Resistencias Numantinas: Los Antecedentes más indómitos del pueblo español. Me Gusta Escribir. Pallejá (Barccelona). Punto 59: "sabemos que los pueblos del sureste peninsular adoraban al Sol y al planeta Venus". En su obra Arqueología del cielo. Orientaciones astronómicas en edificios protohistóricos del sur de la Península Ibérica, el astrónomo César Esteban y el arqueólogo José Luis Escacena sostienen que "los pueblos del sureste peninsular -ibérico- adoraban al Sol y al planeta Venus".
[9] Gamio, M. y otros. (1922). La población de valle de Teotihuacán, 3 volúmenes. Dirección de Talleres Gráficos. México. Pág. 46
[10] De la Fuente, B. (1996). La Pintura Mural prehispánica en México. Teotihuacan. Volumen I. UNAM. México. Pág. 266.
[11] Cortés y López, M. (1836). Diccionario geográfico-histórico de la España antigu tarraconense, bética y lusitana, con la correspondencia de sus regiones, sus ciudades conocidad en nuestros días. Volumen II. Imprenta Real. Madrid. Pág. 458.
[12] Gimenez Soler, 1930. 233.
[13] "Lo real es lo que no podemos pensar o representar («la vida [lo real] es lo que pasa mientras hacemos otros planes», diría John Lenon. Lo imaginario es el pensar con imágenes («la dimensión del engaño» y lo simbólico es la forma de abordar lo real que se escabulle". Marrón, N., y Navarro, N. (2016, 30 de octubre). El poder del símbolo. Del tótem al Franco decapitado. El Periódico. pp. 4.
[14] Conferencia impartida dentro del ciclo Comunicar desde el Arte (organizado por la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Zaragoza en Teruel, en la que señalaba al espacio -expositivo- como "participante" del discurso. En la werb: El Diario de Teruel.  Muñoz, I. (2014, 15 de enero. Si varía lo que entendemos por artístico, variarán las formas de exponerlo, [página werb]. disponible en: http://www.diariodeteruel.es/Movil/Noticia.aspx?Id=39743 [2015, 10 de enero]

jueves, 19 de enero de 2017

La exposición "Objetos escondidos de la Casa Consistorial" en el Centro Cultural Ibercaja de Huesca.



La exposición "Objetos escondidos de la Casa Consistorial" muestra al visitante obras de arte y objetos diversos custodiados por la Institución y ahora expuestos, algunos de ellos por primera vez, a la vista del ciudadano.


En el Centro Cultural de Ibercaja de Huesca se presenta del 16 al 21 de enero de 2017 una parte del rico patrimonio oscense con reliquias procedentes del pasado histórico de la ciudad y de obras de arte, poniendo de manifiesto el poder vinculado al prestigio de los objetos.


La visión del Excmo. Ayuntamiento de Huesca con esta acción cultural, trasciende más allá de la importancia que tiene para una institución, que representa a la ciudad, de tener una imagen brillante y acorde con su importancia. Se trata de tender puentes, de establecer vínculos de relación afectiva y de identidad entre estas piezas del patrimonio con el ciudadano: para amar y proteger el patrimonio, previamente es preciso conocerlo.


Cada objeto expuesto con procedencia en el pasado, tiene un valor, además del crematístico, el de ser una fuente histórica de ese pasado del que se proviene, así la moneda de cobre con la imagen de una locomotora de vapor, con la leyenda "Año 8º del reinado de D. Alfonso XII. 22 de octubre de 1882" guarda en su esencia el acontecimiento que supuso para la ciudad la visita de un rey a Huesca, algo que solo se había producido en dos ocasiones.


Las fuentes materiales ofrecen la oportunidad de aprender del pasado, permaneciendo en el ánimo la huella dejada por el erudito, coleccionista, numismático y mecenas oscense Vincencio Juan de Lastanosa (Huesca, 1607 - 1681), a través de los rasgos económicos, intelectuales y ambientales de sus colecciones que, a través suyo, ya pusieron de manifiesto el poder del prestigio a través de los objetos, en la Huesca del siglo XVII.

Las herencias, las adquisiciones, las donaciones, los intercambios, los depósitos, pueden ser el origen de las colecciones, tanto en el Ayuntamiento de Huesca como lo fue con Lastanosa. Estas colecciones a su vez propician la creación de redes intelectuales, de laboratorios de experimentación.





La exhibición pública de las colecciones puede provocar admiración reverencial, alimentando la fama de sus impulsores, con atribuciones legendarias, como sucedió en las fiestas de 1658 en Huesca, en la que se citaba a la ciudad como la «Atenas aragonesa», con motivo de la exhibición de la colección de Lastanosa por el nacimiento del príncipe Felipe Próspero.



Vincencio Juan de Lastanosa (Huesca, 1607 - 1681) 
Pintura atribuida a Jusepe Martínez (c. 1667), detalle, Catedral de Huesca.


La muestra ha contado con visitas guiadas, en las que he tenido el placer y el honor de intervenir,
como mediadora cultural, con público infantil y público general, aprendiendo un poco más sobre el arte y la cultura de Huesca a través de las piezas expuestas, averiguando cuál es la historia que cada una de ellas encierra para después compartirla y disfrutarla con los visitantes, como por ejemplo el desánimo que sufrió el escultor Felipe Coscolla Plana (Graus,1880-1940 Barcelona) cuando en 1923 se presentó, fuera de concurso, con su propuesta, una excelente escultura en yeso patinado titulada "Montjuich" ¿1928? y que fue descartada.


Y aún tuve una oportunidad más de poner en práctica los conocimientos adquiridos en la formación del Máster en Museos: Educación y Comunicación de la Universidad de Zaragoza, al ser aceptada la propuesta de diseñar una guía didáctica de la exposición para alumnos de secundaria, un nuevo motivo de alegría cuando los niños se lanzaron literalmente en busca del dato preciso que debían de encontrar y anotar en su cuadernillo.
Coscolla, F. (Graus, 1880 - 1940, Barcelona).
Montjuich, ¿1928? 1920-26. Yeso patinado.

Imágenes de la visita guiada realizada para niños de 10 a 12 años:

Para mí ha supuesto una grata experiencia que anoto en mi libreta de regalos recibidos de los Reyes Magos.
Mercedes Bueno Aladrén
Graduada en Bellas Artes.
Máster en Museos: Educación y Comunicación.
19 de enero de 2017
Imágenes de la exposición:

Cartel de la exposición.

Inauguración de la exposición: el alcalde Luís Felipe Serrate,
el Director del Cº Ibercaja Huesca Roberto Cerdán, Archivera del Ayuntamiento de Huesca y Comisaria de la exposición Mª Jesús Torreblanca y otras autoridades.

Una de las cuatro llaves que daban acceso del arca del cuerpo incorrupto
de San Úrbez, S XVII, para ser "mojado".

Medallas concejales con escudo real S. XIX. Matriz sobre bronce plateado.
Procedencia: Fondo antiguo del Ayuntamiento.

Medallas de concejales con cinta original. 1873. (I República). Matriz sobre bronce.

Félix Lafuente (Huesca 1965 - 1927). Óleo sobre lienzo. Patio de casa de labor, 1987.

Julian Gran Santos (Canfranci, 1997). Alacena, 1976. Óleo sobre lienzo.

Pablo Serrano (Crivillén, 1908 - 1985 Madrid). Diálogo del viento, 1985. Grabado.

Francis Bacon (Dublín, 1909 - 1992, Madrid). Grabado. Simple II. 1981.

Antonio Saura (Huesca, 1930 - 1998, Cuenca). Auto de fe. Acrílico sobre tapas de libro.

Eduardo Chillida. (San Sebastian, 1924 - 20002). Sin título. 1965. Grabado.

Felipe Coscolla (Graus, 1880 - 1940, Barcelona). Boxeadores (Fut-ut), 1920-26. Yeso patinado.

Medalla conmemorativa Canfranc, 1882. Matriz sobre bronce. Emitida con motivo de la llegada de Alfonso XII a Huesca, comienzo simbólico de las obras del ferrocarril Huesca-Francia.




Imágenes de Mercedes Bueno. 2016.