jueves, 2 de febrero de 2017

Artículo. Título "Venus: de Teotihuacán a Teruel". Un triángulo espacial de afectos entre el cielo y la tierra.


Teotihuacán (México) y Teruel (España) son de esos lugares que poseen magia, además de arte e historia: Son de esa especie de sitios en los que, sin que se sepa muy bien por qué, se intuye que son especiales, distintos de los demás, quizá sea porque en ellos uno se siente divinamente o, como se diría coloquialmente, aquí se está como dios. Trataré de profundizar en esas cualidades que poseen determinados espacios capaces de provocar ése bien estar a los individuos que los transitan o habitan, experimentando en ellos sensaciones de equilibrio, de armonía, de conocimiento, de disfrute e incluso, quizás, de felicidad. El propósito consiste en comprobar que el espacio sensitivo es algo más que una utopía.
Tomo como punto de referencia a Teotihuacán y a Teruel. Salvando el tiempo y la distancia, ¿qué las une para argumentar que ambos son espacios sensitivos que, bajo mi percepción, ambas ciudades poseen? Trataré de aproximarles a ellas con la, casi inocencia, del inmenso público que anualmente las visita, con el deseo de averiguar e incluso de comprobar, si la emoción que en ellas se experimenta, guarda relación con el "in crescendo" de esa atracción que ejercen sobre los individuos.
Tanto Teotihuacán como Teruel  son antiguos lugares, ambas envueltas en tierra de color rojo. Ya desde sus orígenes fueron señaladas por leyendas mitológicas como enclaves privilegiados, incitando a interrogarse sobre los motivos que pudieron estimular a sus primeros pobladores para elegirlas como nuevos asentamientos, qué cualidades tenían para hacerles abandonar sus poblados anteriores y establecerse en estos otros de forma permanente.
La fundación de las ciudades y su mitología
Respecto a la elección del territorio, tal y como apunta el profesor Corral, las condiciones naturales tienen su importancia, aunque no toda: "No cabe duda que las condiciones naturales tienen una influencia muy relevante, sobre todo en las sociedades preindustriales, pero no pueden achararse a ellas todas las causas de la existencia de una determinada formación social"[1]. La religiosidad y el militarismo son otros aspectos que también debieron de pesar en la toma de decisiones.
El misterio es otro más de los alicientes de Teotihuacán, así que "sus orígenes son todavía objeto de investigación entre los especialistas. Alrededor del inicio de la era cristiana era una aldea que cobraba importancia... se desconoce cuál era la identidad étnica de los primeros habitantes"[2]. De Teruel, Miguel Cortés sostiene que la ciudad fue fundada por los fenicios[3], hipótesis sustentada en el hallazgo de monedas celtíberas en los contornos de Turba[4] o Teruel. Otra reseña posterior da cuenta de que fueron las huestes de Alfonso II las que propusieron la conveniencia de fundar en el lugar el asentamiento de una villa para reforzar la frontera.
Teotihuacán guarda todavía muchos de sus secretos, entre ellos el de su propio nombre. Su mismo topónimo, Teotihuacán[5], es de origen es náhuatl y fue utilizado posteriormente por los mexicas para identificarla y quiere decir: "lugar donde los hombres se convierten en dioses[6], lugar donde se hicieron los dioses, ciudad de los dioses". Esta interpretación está relacionada con la "Leyenda de los Soles", un conocido mito que ubica en esta ciudad la creación del Quinto Sol". Según la doctora Beatriz de la Fuente, se evidencia nada menos que una relación cosmogónica, en tanto que Teotihuacán "nace ordenada por Las Pléyades, el Sol y Venus[7]".
Estas interpretaciones, bajo mi punto de vista, ya aportan  algo a la idea sobre las peculiaridades de este lugar que relaciona su enclave bajo parámetros estelares, reflejándolos en el plano terrestre. La estrella Venus se configura como uno de los elementos icónicos y simbólicos de la ciudad coincidente con Teruel, como ya se ha citado anteriormente, apareciendo su imagen en unas monedas de la época celtíbera en las que se veía a un animal mitológico el "...buey arrodillado, en ademán de recibir las divinas influencias de la diosa Venus representada en el lucero..."[8].  En la actualidad se la representa entre las astas de un toro en lugar del buey.
Sobre la estrella Venus en Teotihuacán Manuel Gamio[9] la relaciona con Quetzalcóatl, en La Ciudadela: "la serpiente emplumada rodeada de caracoles marinos" y es que "al ponerse Venus en las movientes aguas del Pacífico, su reflejo semejaba una serpiente de escamas y plumas brillantes: de ahí deviene su nombre de Quetzal-cóatl". Las advocaciones de esta deidad tutelar mesoamericana sugieren su vinculación con la guerra[10]. En Teruel, según relata Cortés y López, Venus era adorada en toda Iberia "bajo la imagen de una estrella... como diosa protectora de la generación y propagación y aumento de los ganados figurados en el buey; y con ponerlos sobre la cabeza, querían decir que los ponían debajo de su influencia benigna, para que los multiplicase y procrease... era considerada como diosa Androgina ó que reunía los dos sexos. Como hombre ó varón era llamada Hespero, que es estrella de la tarde, ó Lucifero que lo era de la mañana... que es la que amanece antes que el sol, y forma el tránsito entre las tinieblas y la luz, y así se llama luz dudosa, ó entre dos luces, ó crepúsculo."[11]
La orientación geográfica de las ciudades de Teotihuacán y Teruel es noreste; instaladas sobre altiplanicies, la una en el altiplano central de México, la otra en el Sistema Ibérico meridional.  La primera está limitada por los cerros Gordo, Malinalco y Colorado. La segunda, por la sierra del Pobo con el valle alto del Alfambra. Ambas son cruce geoestratégico de caminos. Cruzadas por ríos: el San Juan, el San Lorenzo y el Huixulco (en el valle de Teotihuacán), mientras por Teruel discurren el Alfambra, el Guadalaviar, que desembocan en el Jiloca y en el Turia. Estas peculiaridades, ¿coincidencias?, definen a su vez una serie de afinidades productivo-agrarias: "Las condiciones del suelo determinan la producción y ésta las costumbres, de donde pueblos que habitan territorio de análogas condiciones de clima, relieve y constitución geográfica sean análogos por sus vidas"[12]. Ambas ciudades gozan de la protección de la Unesco al haber sido declaradas Patrimonio de la Humanidad, poseyendo un patrimonio monumental exceptional, la una arqueológico y la otra de arte mudéjar.
¿Son espacios sensitivos Teotihuacán y Teruel? En principio todo parece apuntar a que así sea. A la serie de características que hemos ido apuntanado, al despliegue que exhiben de la creación cultural y artística de sus entornos, habría que añadir que en esos hábitats se experimenta una comunicación cognitiva entre el lugar y las emociones del individuo.
Esta reacción es explicada por el psicoanalista Jacques Lacan, influenciado por los ligigüístas Ferdiand de Saussure y Roman Jakobson, observó también que el inconsciente opera con reglas análogas a las del lenguaje...
Yendo un poco más lejos, nos atrae la propuesta planteada de Lacan cuando afirma que nos movemos entr lo real, lo imaginario y lo simbólico (13): el mundo, además de ser lo que es, también es el cómo lo imaginamos y a partir de ahí, qué es lo que proyectamos. Imaginar y proyectar emocional y afectivamente es lo que hacemos cuando estamos o recordamos tanto a Teotihuacán como a Teruel, surgiendo este sentimiento de un modo natural, sin artificio de ninguna clase.
Respecto a la utilización del espacio como medio de counicación, es una realidad que ya fue apuntada por el catedrático de la Facultad de Bellas Artes de Valencia (España), David Pérez, en su conferencia En tierra de nadie, límite y limitaciones dle espacio expositivo (14):"... es el espacio el que ya está determinando una serie de contenidos que son los que influyen..." en nuestro ánimo, por cierto, de un modo expandido, a uno y otro lado del oceáno Pacífico.
Los espacios son unos entes sensibles que comunican, aunque lo que de verdad importa es lo el visitante pueda llegar a sentir en ellos. Y en los espacios de Teotihuacán y Teruel, ya sea al aire libre o en sus museos, se experimentan sensaciones de historia, de arte, de cultura, de identidad, de "bienestancia"...
Les sugiero que, si es posible, los visiten, pongan a trabajar al resto de los sentidos que portan en el cuerpo además del de la vista o, mejor aún, cierren los ojos y sientan los sonidos, el olor del ambiente, denle permiso al tacto, abran los poros de su piel, la mente y el corazón, déjense llevar por todo cuanto les rodee. Esta una receta fácil, segura, económica y multiuso para sentir emociones increíbles, ya sea en una zona arqueológica como la de Teotihuacán o el arte mudéjar en Teruel.
En ambos lugares, en sus espacios, les garantizo que es posible sentir de un modo muy especial la experiencia del arte, de la arqueología o de un amanecer.
Mercedes Bueno Aladrén
Graduada en Bellas Artes
8 de diciembre de 2016




[1] Corral, J.L. (1984). El origen de las comunidades medievales aragonesas. Aragón en el Edad Media. Págs. 67-94.
[2] Wikipedia. (2016). Teotihuacán. https://es.wikipedia.org/wiki/Teotihuacán. [2016, 3 de noviembre].
[3] Cortes y López, M. (1836). Diccionario geográfico-histórico de la España antigua tarraconense, bética y lusitana con la correspondencia de sus regiones, ciudades, etc., á las conocidas en nuestros días. Tomo III. Imprenta Real. Madrid. Pág. 441.
[4] Ídem. Pág. 440.
[5] tē0- 'dios', tiā (causativo), -hua (voz pasiva, -cān 'lugar (en el que transcurre una acción)'.
[6] Reed, A. (1972). El remoto pasado de México. Editorial Diana. México.
[7] Sabau, M.L., Sáenz, M.O. (1994).  Mexico en el mundo de las colecciones de arte. Mesoamerica I. UNAM. México. Pág. 76.
[8] Casado, D. (2016).  Resistencias Numantinas: Los Antecedentes más indómitos del pueblo español. Me Gusta Escribir. Pallejá (Barccelona). Punto 59: "sabemos que los pueblos del sureste peninsular adoraban al Sol y al planeta Venus". En su obra Arqueología del cielo. Orientaciones astronómicas en edificios protohistóricos del sur de la Península Ibérica, el astrónomo César Esteban y el arqueólogo José Luis Escacena sostienen que "los pueblos del sureste peninsular -ibérico- adoraban al Sol y al planeta Venus".
[9] Gamio, M. y otros. (1922). La población de valle de Teotihuacán, 3 volúmenes. Dirección de Talleres Gráficos. México. Pág. 46
[10] De la Fuente, B. (1996). La Pintura Mural prehispánica en México. Teotihuacan. Volumen I. UNAM. México. Pág. 266.
[11] Cortés y López, M. (1836). Diccionario geográfico-histórico de la España antigu tarraconense, bética y lusitana, con la correspondencia de sus regiones, sus ciudades conocidad en nuestros días. Volumen II. Imprenta Real. Madrid. Pág. 458.
[12] Gimenez Soler, 1930. 233.
[13] "Lo real es lo que no podemos pensar o representar («la vida [lo real] es lo que pasa mientras hacemos otros planes», diría John Lenon. Lo imaginario es el pensar con imágenes («la dimensión del engaño» y lo simbólico es la forma de abordar lo real que se escabulle". Marrón, N., y Navarro, N. (2016, 30 de octubre). El poder del símbolo. Del tótem al Franco decapitado. El Periódico. pp. 4.
[14] Conferencia impartida dentro del ciclo Comunicar desde el Arte (organizado por la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Zaragoza en Teruel, en la que señalaba al espacio -expositivo- como "participante" del discurso. En la werb: El Diario de Teruel.  Muñoz, I. (2014, 15 de enero. Si varía lo que entendemos por artístico, variarán las formas de exponerlo, [página werb]. disponible en: http://www.diariodeteruel.es/Movil/Noticia.aspx?Id=39743 [2015, 10 de enero]