jueves, 5 de octubre de 2017

La harinera Las Navas: un museo de historias.

La harinera Las Navas: un museo de historias, es una exposición sensitiva que tiene su orígen en un proyecto académico, de mi Trabajo de Fin de Master en Museos: Educación y Comunicación, por la Universidad de Zaragoza y toma su inspiración en lo que queda de una vieja fábrica de harinas en La Puebla de Alfindén (Zaragoza) para tramar historias y con ellas construir el discurso artístico que concluye en un proyecto cultural.
Foto: Columna Villarrolla. s/f
   Crear y producir espacios expositivos en centros culturales, es para mí un modo de comunicación esencial para comunicar artística y didácticamente, nombrándolos como "el espacio sensitivo": son, museológicamente hablando, un conjunto de coordenadas capaces de generar un espacio sensible en el que, también, tenían cabida las sensaciones y las emociones. Esta idea conceptual se materializa en una exposición "sensitiva" titulada La harinera Las Navas: un museo de historias.
   «La práctica de la exposición es ante todo un recorrido, es decir una práctica del cuerpo en el espacio; las características del lugar, la dialéctica de lo lleno y lo vacío, de lo sombrío y lo claro, lo exterior y lo interior, de lo cerrado y lo abierto, inciden directamente sobre la percepción misma de eso que se está mostrando». (Barbier-Bouvet, 1983:13)
   Como ya se ha citado al comienzo, el discurso de la exposición toma como punto de partida una antigua fábrica de harinas en el municipio de La Puebla de Alfindén, en la provincia de Zaragoza que sirve para contextualizar un tiempo y un espacio relativo a la generación anterior a la nuestra, un lugar simbólico y emblemático en el pueblo que no sólo representa a aquella época de transición de la España agrícola a la industrial, en la primera mitad del siglo XX, equiparable a cualquiera otra localidad española en la misma época: el edificio en sí es una pieza de arqueología industrial tipícamente aragonesa para ese tipo de fabricación, en el que se procesaba el trigo en harina y en el que se habitaba, en las dos viviendas que formaban parte de un mismo edificio con la fábrica.




   La harinera actualmente se encuentra en estado de ruina de un modo prácticamente irrecuperable, ofreciendo una imagen de su propia decadencia sobre la que cabría mucho sobre lo que reflexionar, pues este conjunto de edificios quizá hubiese podido rescatado y recuperado para nuevos usos e incluso, quizás, ser catalogado como un BIC, debido a las características de su tipología arquitectónica e industrial.




Fotos: Mercedes Bueno Aladrén. 2017.

  Así las cosas, la exposición La harinera Las Navas: un museo de historias toma como punto de partida la historia esa antigua fábrica de harinas citada, para contextualizar un tiempo y un espacio determinados en tanto que actuó como un auténtico eje vertebrador de la zona, primera y única empresa en el municipio a comienzos del siglo XX, molturando el trigo de los vecinos, recogiendo una parte proporcional en harina que, llevada a uno de los dos hornos del pueblo, era transformada en pan, tostada para la papilla para los bebés, para hacer farinetas, etc., esto es, múltiples historias que conforman el eje central de este hipotético museo de historias: la de La Puebla de Alfindén, de la harinera Las Navas, la del trigo al pan, la de sus gentes y protagonistas, etc.


   Las historias más importantes, sin duda, son las de las personas que, sin apenas formación supieron construir-se como personas y como sociedad en base a unos valores, narrándolas y reproducidas en audiovisuales, ponen de manifiesto el determinismo y fortaleza emocional de aquellos, construyendo una identidad que conforma nuestra historia reciente. A través de ellas se presenta ante la sociedad actual unos modelos de relación y comunicación de gran valor que brindan al visitante y espectador, la oportunidad de aprender de una sabiduría o cultura que no está escrita en los libros y que se encuentra en vías de extinción.

Porque ¿Nos podemos permitir olvidar nuestro pasado, que es el patrimonio cultural de esta sociedad?

   Esta exposición de La harinera Las Navas: un museo de historias, ha sido instalada, en primera instancia, en un lugar que también posee mucha historia: el Centro de Educación de Personas Adultas Alfindén, que fue un antiguo cuartel de la Guardia Civil, en la actualidad recuperado para la cultura, y que en absoluto está preparado para la realización de exposiciones, un aspecto que genera un reto añadido al proyecto cuyo propósito de demostrar que es posible transformar en sensitivo, cualquier espacio.


   Otro aspecto tenido en cuenta museográficamente ha sido la necesidad de la intervención sensorial, de todos los sentidos, en la experiencia estética: vista, gusto, oído, tacto y olfato.

La exposición está conformada por los siguientes apartados:

* Exposición fotográfica: "El tiempo pasado y presente, de la fábrica de harinas Las Navas".

   

* Performance "Lo moliné": acción artística que representa una tertulia entre amigos y vecinos que comparten presencialmente tiempo y espacio.


* Proyección de audiovisuales con personas coetáneas a la actividad fabril de la fábrica de harinas: "Las historias del museo de historias Las Navas".

      

* Colección de útiles de la época: tinaja, cañizo, máquina de enlatar conservas, báscula de cereal, un doble, ralladores de panizo, etc.

            

* Cinco paneles didácticos: La historia de La Puebla de Alfindén, etc.)

   
* Creación de interactivos con el visitante: una artesa con harina, masa de pan para tocar, olor a pan caliente, farinetas para degustar, unos frascos de cristal de conserva, para que los visitantes metan en ellos sus historias.

    
* Apertura de un canal en la red social Twitter titulado "Museo de historias".

* Visitas guiadas realizadas por mí, como educadora de museos, para todos los públicos, desde infantil, hasta tercera edad.

* Talleres didácticos con los niños de los colegios de La Puebla de Alfindén.



* Estudio de públicos para evaluar la percepción sensitiva del público visitante a la exposición.


   Todos estos elementos conforman el sistema de relaciones que interactúan entre sí en torno a un mismo discurso conformando "el espacio sensitivo" aludido al principio, siéndolo también de sensaciones, de emociones, de comunicación, de educación, de arte y de conocimiento, recreando las posibilidades del nuevo modelo de museo sensitivo que propongo como innovación.
   Finalmente necesitaba constatar si los objetivos museológicos y museográficos que me había propuesto en el diseño y realización de la exposición eran percibidos y apreciados por el público visitante. El modo de averiguarlo ha sido a través de un Estudio de Públicos, con cuestiones cerradas y otras abiertas, siendo estas últimas las que proporcionan la información subjetiva o percepción personal.
   Una de las cuestiones propone esta interrogante: ¿Cómo ha sido su impresión al visitar la exposición? Prácticamente la totalidad han respondido que "Muy satisfactoria". Otra de las cuestiones consulta: ¿Porqué recomendaría la visita a la exposición de La Harinera Las Navas, un museo de historias? Son respuestas de carácter emocional del tipo "satisfacción", "ternura", "curiosidad", "nostalgia". En otra consulta: ¿Puede decirnos en dos palabras qué ha experimentado o sentido al visitar la exposición de La Harinera...? Las respuestas continúan involucrando a los sentimientos personales, "enriquecimiento", "sentimiento", "melancolía".

    
Instalación 'Panes con apellidis".





Instalación "Conserva tu historia en el museo de historias".

Poemas, narraciones, cuentos y leyendas sobre la harina, el pan, el panadero versus panadera...

   En conclusión, la exposición ha sido visitada en quince días por 564 personas del mismo pueblo y de otros del entorno, que han manifiestan haber experimentado sensaciones inusuales en una exposición, expresan satisfacción y que han aprendido cosas que desconocían.
   Estas apreciaciones vienen a validar el objetivo de la exposición: sí es posible generar espacios culturales sensitivos, interesantes y atractivos para un público que, habitualmente, no visita los museos.
   Así es como finalmente puedo afirmar, porque así lo he demostrado que el espacio sensitivo es un recurso museológico de comunicación y educación muy eficaz.